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Patrimonio Gastronómico: la herencia del comer

Patrimonio Gastronómico: la herencia del comer

¿Por qué cada vez es más amplia y variada la oferta de productos precocinados en los lineales de las grandes superficies?, ¿Por qué tienen tanto éxito los sitios que venden platos preparados listos para llevar? Y sin embargo, ¿A que todos recordamos los olores y sabores de la cocina de siempre y anhelamos poder disfrutar de un buen puchero, de un caldo o un cocido con hortalizas recién cortadas?

La gastronomía forma sin duda parte de nuestro patrimonio, de esa memoria individual que no se borra; es una de las herencias que recibimos cada uno de nosotros en nuestra casa, aunque las prisas de la vida moderna nos lleven a atajos que incluso afectan nuestra salud y bienestar.

El patrimonio gastronómico es también lo que nos diferencia a unos pueblos de otros, es un ingrediente importante que contribuye a forjar una identidad propia. Esta diferenciación viene marcada, entre otros, por factores geográficos, climáticos, culturales; las producciones locales configuran la base de cada cocina. En zonas de buenos pastos abundan las explotaciones ganaderas vacunas; lugares con inviernos muy rigurosos tienen mucho que ver con recetas de cuchara, las salazones, los ahumados, los preparados en escabeche; elaboraciones simples pero ingeniosas para mantener la despensa siempre llena. En tiempos pasados y no tan pasados, la cocina es la estancia principal de la casa, punto de encuentro familiar alrededor del fuego en el que se prepara y calienta la comida.
Pensar en marisco, empanada, es pensar en Galicia, la sidra nos transporta rápidamente a Asturias, pero también la pasta es a Italia lo que la cultura del queso a Francia y así un viaje gastronómico nos llevaría a infinidad de lugares cuya identidad local viene marcada por un producto, por una especialidad culinaria, por una forma especial de cocinar que se ha ido transmitiendo, hay que reconocerlo, de madres a hijas y que hoy conforman recursos muy valiosos del patrimonio local que es necesario potenciar.

 

Red Europea de Patrimonio Gastronómico Regional

Por ello, varias regiones de Europa se han unido para crear una Red cuyo objetivo es precisamente preservar la cocina tradicional, promover aquellos establecimientos en los que se ofrecen productos locales, aquellos restaurantes que sirven platos del patrimonio gastronómico local. Una marca de calidad que permite identificar aquellos lugares en los que es posible reencontrarse con la cocina de siempre y con los productos propios de cada territorio y en la que también tiene cabida la cocina moderna, casi de laboratorio, con sus sofisticadas elaboraciones, en las que los productos más sencillos adoptan formas y texturas casi irreconocibles. Pero no hay que olvidar que esta cocina moderna tiene sus raíces en la buena materia prima, en los productos de excelente calidad y en la compra de mercado.

Samanta García-Carro

Europe Direct Galicia –Centro Europeo de Información Rural

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4 comentarios

paloma -

El turismo gastronómico está de moda. En un mundo globalizado en el que todos vestimos de ZARA, todos amueblamos nuestras casas con muebles de IKEA, ya poco queda por comprar cuando vamos por ahí fuera.... pero a que nadie que vaya a Mallorca se resiste a volver con una caja de ensaimada en el avión? En la maleta de vuelta de un viaje que se precie siempre viene algun producto de la tierra, que creemos que no los vamos a encontrar en nuestra ciudad; aunque luego cuando lo preparamos o lo comemos en casa no nos sepa del todo igual.

Manuel J. Garrancho -

Debemos de luchar por conservar nuestro patrimonio gastronomico, pues es evidente que forma parte de nuestra cultura y es una magnífica carta de presentación para todos los que visitan nuestras zonas rurales y una acertada manera de ganarles, por el estómago.
En buena medida, las denominaciones de origen que se reparten por toda nuestra geografía contribuyen a enriquecer nuestra gastronomía aportando sabores tradicionales.
Pero el patrimonio gastronómico también contribuye a conservar el patrimonio medioambiental.Valga como ejemplo que el exquisito manjar del jamón ibérico de bellota no sería posible sin las enormes dehesas que jalonan el suroeste español.
La cultura popular engarza con la gastronomía, con las comidas de antaño (las que se hacían en el campo), con las tradiciones familiares (las matanzas familiares de cerdos suponen, además de una fuente de alimentos para todo el año, una reunión de amigos, vecinos y familia).
Conservando nuestra gastronomía conservaremos nuestro patrimonio y lo venderemos mejor.
Es tarea de todos. Así que ánimo

Fernando -

¿La pizza de Italia? ¿el queso de Francia? El patrimonio no es algo fijo, evoluciona, se mezcla y se reinventa con la historia. Los recuerdos más sabrosos que guardo de mi infancia son los platos de macarrones con chorizo de mi abuela. Eso forma parte de mi patrimonio, y no soy italiano. Hasta el patrimonio gastronómico de los Mac Donald evoluciona ofreciendo simulacros de Kebab. Así es la vida, evolución o muerte.

Ángel -

El arte de comer, de disfrutar de esos momentos, es de lo mejor y más placentero que existe. Conocer otros lugares y sobre todo disfrutar del buen yantar.
Nuestro patrimonio gastronómico también corre peligro, podemos perder aquello que nos ha distinguido, y se hace necesario protegerlo y sobre todo degustarlo para cantar y contar sus bondades.
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